Por Militza Suárez Figueroa, Editora
Fotos e imágenes, Carlos Matta

El parque costero ideal en Luquillo frente a la playa La Pared.
El año pasado, Carlos Matta se autoimpuso una misión. Ayudándose con inteligencia artificial, el diseñador de interiores con formación en arquitectura se ha vuelto el “restaurador digital de estructuras” para provocar la conversación sobre la revitalización urbana y la reutilización adaptativa.
En Facebook ya se ha vuelto una celebridad y tiene sobre 15 mil seguidores. Sus contenidos consisten en casos hipotéticos de before and after de estructuras subutilizadas o abandonadas restauradas gracias a la magia de la tecnología. Pero Carlos además brinda un poco de información y provoca que la gente opine, y de manera muy activa.
OBRA: ¿Qué te llevó a empezar a hacer este ejercicio arquitectónico visual? CM: Comencé en agosto del 2025 como una extensión natural de mi manera de educar e inspirar a las personas a valorar nuestro patrimonio edificado. Durante años, tanto en mi trabajo en diseño de interiores como en bienes raíces, he desarrollado la capacidad de identificar el potencial de una propiedad más allá de su condición actual. El uso de renders e inteligencia artificial me permitió convertir esa visión en algo visible para otros en cuestión de minutos. Ya no se trataba solo de explicar verbalmente lo que un edificio podía llegar a ser, sino de presentarlo de una forma inmediata, emocional, convincente y, sobre todo, fácil de entender.
OBRA: ¿Cómo seleccionas las estructuras? CM: Selecciono edificios que tengan historia, buena estructura, presencia urbana, viabilidad de transformación y, sobre todo, la capacidad de convertirse nuevamente en un activo para la comunidad. Siempre hago un poco de investigación en el archivo del periódico El Mundo para ver qué ocurrió en ese edificio. Es sorprendente la información que he logrado conseguir, especialmente de las familias que habitaron las casas y la actividad social que se daba en los edificios comerciales.
OBRA: ¿Qué te interesa explorar cuando decides reimaginar estas estructuras? CM: Pienso en su capacidad de volver a integrarse a la vida urbana, generar actividad económica, atraer inversión y enriquecer el entorno. Analizo su volumetría, su lenguaje arquitectónico, localización, relación con la calle y, sobre todo, su posible nuevo uso.

El recién cerrado Hospital El Maestro convertido en residencia de adultos mayores.

Una visualización de la entrada del Paseo De Diego en Río Piedras.

Propuesta para el edificio que se encuentra en la Calle Arzuaga, esquina Brumbaugh.
Como diseñador de interiores, me interesa también pensar cómo esos espacios pueden volver a ser habitables, funcionales, elegantes y relevantes. Como corredor de bienes raíces, evalúo su potencial de mercado, su atractivo para inversionistas y su capacidad de aumentar valor en un sector. Y desde mi formación en arquitectura, observo cómo respetar la esencia del edificio mientras se adapta a nuevas necesidades contemporáneas. Reimaginarlo es, en el fondo, devolverle dignidad.
OBRA: Desde tu perspectiva, ¿qué revelan estos renders sobre el potencial oculto de muchas estructuras abandonadas o subutilizadas en Puerto Rico? CM: Revelan que aún existe un inventario enorme de estructuras con un potencial extraordinario que muchas veces está siendo ignorado. Nos enseñan que el abandono no siempre significa obsolescencia. Hay edificios que, con la visión correcta, pueden convertirse en vivienda, hospedería, oficinas, centros comunitarios, espacios culturales, comercios o proyectos de uso mixto. También revelan que restaurar no es un acto nostálgico, sino una estrategia inteligente.
OBRA: ¿Cuál ha sido la reacción más interesante que has recibido ante tus reinterpretaciones? CM: Ha sido muy valioso recibir reacciones de personas que entienden de diseño, arquitectura o desarrollo y reconocen que detrás de cada render no hay solo una intención estética, sino una lectura seria del contexto, del potencial de uso y del valor patrimonial. Cuando alguien entiende que esto no es fantasía, sino una invitación a pensar estratégicamente el futuro de nuestros edificios, siento que el mensaje llegó.
OBRA: ¿Qué plan tienes en torno a este trabajo de comunicación que haces? CM: Mi intención es seguir utilizando estas herramientas visuales como un medio de educación, concienciación e inspiración. A largo plazo, me gustaría que este esfuerzo evolucione en proyectos más amplios: publicaciones, colaboraciones con municipios, desarrolladores e instituciones, e incluso propuestas concretas que ayuden a rescatar edificios con valor histórico y urbano. Mi objetivo no es solo imaginar un Puerto Rico mejor; es ayudar a que esa visión se tome en serio y eventualmente pueda materializarse.


